Las start-ups cambiaron al mundo. La mayoría de estos cambios se hacen evidentes en la forma en la que nos comunicamos o buscamos información, algunos otros son más estructurales pero se siguen notando: la tecnología revolucionó la manera de hacer negocios durante los últimos años e incluso el estereotipo de empresario pasó de ser un hombre canoso de traje a un veinteañero en sudadera.

Otros cambios son mucho más discretos y tienen que ver con la cultura empresarial. Empresas relativamente jóvenes como Google, Twitter o GitHub, o en el caso de México empresas como Kueski, han adoptado una postura en la que buscan reinventar la forma en la que se trabaja. Comenzando por hacer de la oficina un espacio dinámico y habitable en donde los empleados se sientan cómodos y estimulados, esta nueva cultura parece entender que empleados felices a menudo significa una fuerza de trabajo más productiva, con espacio para la innovación e incluso hasta feliz.

Una de estas muchas innovaciones es el trabajo remoto. Se trata de una dinámica que se ha beneficiado enormemente de la tecnología y por si el nombre no dice lo suficiente, consiste en equipos de trabajo coordinados entre sí a distancia. Los beneficios se reflejan positivamente en un equipo menos estresado, ahorros en tiempos de traslado, mayor productividad, permite contratar talento de todas partes del mundo y, por encima de todo, ayuda a nutrir una saludable dinámica de balance trabajo-oficina.

Además de ser una manera de consentir a los empleados, el trabajo remoto es una modalidad de trabajo alineada con los hábitos laborales de las nuevas generaciones. Para los millennials resulta más atractivo un trabajo con horarios de trabajo flexible que otras prestaciones como salarios elevados. En México sólo el 35% de las empresas ofrece esta modalidad de trabajo, sin embargo nueve de cada 10 profesionistas se considera apto para trabajar mediante esta dinámica.

Más allá de sus ventajas, no basta con decretar que se trabajará de forma remota para cosechar los beneficios. La libertad de horarios, como la libertad en general, es tan benéfica y útil como potencialmente peligrosa. En las manos adecuadas esta dinámica puede fortalecer la lealtad de los empleados, aumentar su productividad y nutrir una cultura más abierta, pero basta con un empujón en la dirección equivocada para que esa libertad se convierta rápidamente en procrastinación y libertinaje.

Para poder trabajar de forma remota es necesario implementar una serie de medidas para asegurar que todo saldrá de la mejor manera posible. En Ulama Labs somos una agencia de desarrollado de aplicaciones y plataformas web geniales y no una start-up, pero nos ha funcionado bastante bien la idea de oficina abierta y preparamos esta especie de guía que nos ha funcionado para trabajar de manera remota exitosamente y que a continuación compartimos:

¿Están listos para trabajar de forma remota?

Esta pregunta tiene que ver tanto con el trabajo que realiza cada integrante como con la personalidad. Si el trabajo requiere de definir el flujo de trabajo de un proyecto, una lluvia de ideas o cualquier dinámica definida en grupo, entonces probablemente no sea lo más conveniente quedarse en casa. Por el contrario si lo que hay que sacar es “talacha”, como programar o revisar grandes porciones de código, escribir o en general realizar trabajo para el cual las reuniones son una distracción, entonces el trabajo remoto podría funcionar bien.

Por supuesto que estas no son reglas escritas en oro y un equipo bien comunicado puede coordinarse incluso a distancia, o por otro lado, un integrante que requiera una guía, tenga muchas dudas o sólo pueda organizarse en una oficina se puede beneficiar más de estar en una oficina donde puedan guiarlo que andar de llanero solitario por la vida.

El punto aquí es que encuentres cuál es la dinámica que mejor funciona en cada ocasión, experimentes y a partir de esos resultados tomes tu decisión, pero no lo fuerces.

Trabaja a partir de objetivos

Básico es identificar cuáles son las tareas claves a realizar. Todos deben estar en el mismo canal y el trabajador que hace home office debe comprometerse a entregar al final del día los resultados acordados. Esta es la premisa básica sobre la que se funda el trabajo remoto y sin resultados no hay paraíso o, por lo menos, trabajo desde casa.

En este sentido, el equipo se puede beneficiar de utilizar algunas herramientas como checklists colaborativas, plataformas de administración de proyectos o sencillamente llamadas agendadas durante el día para reportar avance y dar seguimiento a las tareas. Lo que nos lleva al siguiente punto…

Asegúrate que habrá buena comunicación

Nada puede minar tanto la confianza depositada en alguien que trabaja de manera remota como que esta persona no te conteste las llamadas o los correos electrónicos durante horas laborales. Establezcan qué horario se usará para comer, ese será el único rango de tiempo en el que se justifica no responder a las solicitudes del trabajo.

Por otro lado, establece un canal de comunicación y apégate a él. Nuestros amigos de Tundra Comunicación trabajan seguido de manera remota y utilizan la plataforma Asana para que todos estén al tanto de lo que debe hacer cada integrante del equipo durante el día. También tienen llamadas ya sea por teléfono o por Skype para aclarar dudas, darle seguimiento a los pendientes y reportar eventualidades.

Esperamos que estos consejos te sean de utilidad. Recuerda que en Ulama Labs trabajamos desarrollando aplicaciones, sistemas y plataformas web que ayudan a las empresas a alcanzar su máximo potencial tecnológico de acuerdo a sus necesidades. Si necesitas una cotización o sólo quieres platicarnos sobre tu proyecto, siéntete libre de contactarnos.