¿Tienes una idea de negocio pero no sabes por dónde empezar? Es la pregunta que la mayoría de los emprendedores se han hecho alguna vez en su vida.  Y la respuesta es que no existe una fórmula para hacerlo, pues depende del producto que queremos lanzar al mercado, e involucra el ecosistema, costumbres y necesidades de la gente, tecnología, entre otros factores. Sin embargo,  el producto mínimo viable o MVP por sus siglas en inglés, puede ser una solución económica, rápida y efectiva.

Nos puede ayudar incluso a determinar el modelo de negocios que buscamos o afinar los detalles del que ya tenemos con respecto a esa gran idea. El producto mínimo viable consiste en un producto funcional que pueda poner a prueba lo que queremos vender; es lo más cercano a la versión Beta de nuestro producto final.

Pero entonces, ¿cómo puedo determinar hasta donde debo llegar con mi producto mínimo viable? No es tan sencillo como parece, pero un excelente comienzo es hacer caso a la frase go to the basics; comenzar con lo básico y sencillo que uno mismo puede hacer. Por ejemplo, buscas comenzar un negocio de venta de zapatos, existen plataformas que te guían para levantar una tienda en sencillos pasos como Shopify, más sencillo aún, vender como minorista en plataformas comerciales muy conocidas como MercadoLibre o SegundaMano, en donde tu teléfono celular es tu Centro de Atención a Clientes. Otro ejemplo, buscas ofrecer servicios a domicilio, de nuevo tu celular puede ser protagonista; puedes ayudarte de aplicaciones como WhatsApp para que te contacte la gente, o de Facebook Messenger y una página de Facebook, mejor aún puedes pagar por un anuncio de Facebook para llegar a las personas.

En los ejemplos anteriores se desarrollaron dos productos mínimos viables de 2 ideas distintas sin necesidad de recurrir a alguna agencia de desarrollo o diseño.

El éxito de nuestro producto mínimo viable determinará si nuestra idea era lo que el mercado estaba esperando, pero recuerda que la misma fórmula no funciona para todos los modelos.